UNA VOCACIÓN, UN SERVICIO

El laico comprometido es aquel que sigue a Jesús incondicionalmente en medio de los avatares del mundo.

Hasta el VATICANO II el laico no encontró su verdadero sitio en el pueblo de Dios. El Código de Derecho Canónico habla del seguidor de Cristo: “Los seguidores de Cristo son aquellos que habiendo sido incorporados a Cristo mediante el bautismo han sido constituidos pueblo de Dios y, por esto, hechos partícipes a su manera del oficio sacerdotal, profético y real de Cristo, son llamados según la propia condición de cada uno a ejercer la misión que Dios confió a la Iglesia cumplir en el mundo”. De estas afirmaciones se desprende que ser seguidores de Cristo es ser bautizado en su nombre, viviendo el bautismo que se ha recibido. Cualquier bautizado, sea él laico, religioso o sacerdote, es seguidor de Cristo y el bautismo establece entre ellos esa igualdad fundamental señalada por el mismo Vaticano II.

En el Instituto Hijas del Divino Salvador se vio la necesidad de integrar en nuestro apostolado a los laicos ¿Quién más sino ellos son aquellos que pueden llegar donde no llegamos? Uno de los frutos del VI Capítulo General fue la fundación del Grupo Secular que lleva por nombre “Unión Apostólica Divino Niño” (UADN). Este grupo de laicos mantiene un vínculo de familia con el Instituto Hijas del Divino Salvador; trabajando en el apostolado de la Parroquia, con particular atención a la educación y catequesis de la niñez y juventud.

Su espiritualidad es buscar la Santidad en la vida cotidiana, viviendo la espiritualidad del Pesebre de Belén y de San Juan Bosco. El miembro de este grupo puede ser todo bautizado católico: niño, joven o adulto que desee trabajar en la extensión del Reino de Dios con los ideales de las HDS.

En este año, recibimos una gran bendición del Señor: Nuestro primer encuentro – convivencia con todos los miembros de la UADN a nivel nacional. Desarrollamos una temática en torno a la vocación con la profundización del aguinaldo del Rector Mayor. Dimos infinitas gracias a Dios porque estamos convencidas del llamado que nos ha hecho el Señor para servirle en su Reino. Tuvimos la oportunidad de escuchar la vocación de dos miembros de la UADN y de dos de nuestras Hermanas y, nos dimos cuenta que el llamado para la vida consagrada y del laico comprometido son dos opciones muy parecidas y a la vez diferentes: por un lado una vida religiosa que hay que sembrar cada día desde la oración y el apostolado, y la otra desde los avatares del cotidiano vivir dentro de sus hogares y de la propia profesión; y sin embargo, tenemos la gran similitud de que ambos, buscamos la santidad.

Nuestro lema “CRISTO TIENE QUE REINAR” es aquella fuente de la cual nos alimentamos y vivimos.
Cristo, Él, que te ha llamado y te seguirá llamando, sólo espera tu respuesta: Ven y lo verás!!!

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